Todo lo que necesitas saber sobre las placas protectoras de puertas

Sin importar la industria en la que usted trabaje es probable que en su edificio existan, por lo menos, un par de puertas que necesiten o posean placas protectoras. Físicamente son rectángulos metálicos o plásticos y que se atornillan sobre la superficie de la puerta.

Su función es doble, por un lado evitan que la superficie sea dañada por el uso y abuso de la puerta, y por la otra dificultan el acceso no deseado al distribuir la energía de los golpes de un potencial atacante. los cerrajeros las recomiendan

Aunque cualquier puerta podría beneficiarse de la instalación de una placa protectora, se suelen usar principalmente en edificios comerciales o en áreas industriales, ya que el uso intenso de las puertas provoca un desgaste significativo de sus superficies.

Básicamente existen cuatro tipos principales, que se distinguen por la zona de la puerta que pueden proteger. A continuación describiremos sus características y aplicaciones.

Placas tipo “kick-plate”

Conocidas también como rodapiés. Se instalan en la parte inferior de puertas que suelen abrirse empujando con los pies, como ocurre en algunas áreas de almacenamiento o en las puertas de cocinas y áreas médicas.

Suelen tener entre 10 y 16 pulgadas de alto, y se suelen recomendar esta última altura en áreas médicas, pues permite proteger la puerta de los reposapiés de las sillas de ruedas.

Placas tipo armadura o “armor-plate”

Parecidas a las placas tipo “kick-plate” pero con una altura superior, lo cual le permite cubrir una mayor superficie de la puerta. Suelen ser necesarias en aquellas puertas que van a ser abiertas empujando camillas u algún otro artilugio rodante similar.

Los tamaños más comunes son los de 36 y 42 pulgadas y al igual que el tipo anterior sólo se instalan en el lado de la puerta donde se debe empujar.

Placas tipo “mop-plate”

A diferencia de los dos tipos anteriores, esta placa se instala del lado de la puerta desde donde se tira de la misma. Su utilidad es la de proteger la puerta de los golpes y arañazos de los cepillos, fregonas y aspiradoras.

Son significativamente más pequeñas (en altura) que los dos tipos anteriores. El tipo más común posee 6 pulgadas de altura.

Además de estos tres tipos existen placas especiales, como las de tipo “push-plate” que trabajan en conjunto con la cerradura para destrabar la puerta cuando la placa es empujada. Esto es especialmente útil en salidas de emergencia o puertas antipánico. Consulte con su cerrajero si requiere una solución similar.

Ancho de la placa de protección

La anchura de la placa depende de las dimensiones de la puerta. Como regla general la placa suele tener 2 pulgadas menos que el ancho de la puerta e instalarse centradas horizontalmente en la misma, de forma tal que quede una pulgada libre de cada lado.

Materiales

Las placas protectoras están disponibles tanto plástico como en metal. Los metales más comunes son el acero inoxidable, el aluminio y el latón. Las protecciones plásticas están fabricadas de acrílico o de PVC. El espesor suele estar entre 1 y 3 milímetros.

Sea cual sea el material utilizado o su utilidad, recuerde que algunas instalaciones tienen normas y requerimientos especiales a la hora de modificar los elementos del edificio, por lo que es importante confirmar cualquier modificación con los propietarios de la misma.